MAGNIFICAT (II)
Mi alma canta el triunfo
de Aquel que quiero,
que lo canten los hombres
del mundo entero.
Porque puso sus ojos
sobre su esclava
y vuelta la suerte
como una taba.
Y con mi pequeñez
hizo grandes cosas,
por siglos y más
me dirán dichosa.
Este es el triunfo grande
del Dios viviente
que prefiere el humilde
al prepotente.
Porque volteó del trono
al potentado,
y colocó en su sitio
al olvidado.
Hizo pasar vergüenza
al engreído
y sentó a su mesa
al desposeído.
Porque Dios a los ricos
dejó sin nada,
y con el pobre se hizo
pura gauchada.
Este es el triunfo grande
del Dios viviente
que prefiere el humilde
al prepotente.