LA MESA
Quiero una mesa de cedro, hermano;
hermano carpintero, adonde coman mis
hijos, hermano;
el pan bendito y eterno;
o puede ser de algarrobo, hermano;
o de madera de sueños,
para que sueñen mis hijos, hermano,
en largar noches de invierno.
Yo quisiera que en mi mesa,
nadie se sienta extranjero,
que sea la mesa de todos
territorio de silencio.
Que sea mesa de domingo,
mesa vestida de fiesta,
dónde cantes mis amigos,
esperanzas y tristezas.
Quiero una mesa bien fuerte, hermano;
hermano carpintero. Mesa de casa paterna,
hermano
esas que aguantan el tiempo.
Mesa de quedarse solo, hermano
y de llorar en silencio,
de olvidar ingratitudes, hermano