EL HOTELERO

 

Un hotelero grandote

abandona las lentejas,

con un lápiz en la oreja

y bolsa en el cinturón.

 

Los mira de arriba abajo

a los dos recién llegados,

los estudia, y enojado

gritonea en alta voz:

 

"No confundan, galileos,

esto no es el Patronato;

y ahura menos con el censo

via ganar un dineral.

 

No confunda, carpintero,

le ruego que no confunda,

un hotel es una cosa

y otra una maternidad".

 

"Esta es la oportunidá

de crecer en la ganancia,

compraré campos y estancias

con el Gran Censo Mundial".

 

Tu avaricia, hotelerito,

no te deja ver profundo.

Un lugarcito en el mundo

le has negado al Dios de Paz.

"No confunda, carpintero,

le ruego que no confunda,

un hotel es una cosa

y otra una maternidad".

 

 

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