EL DESIERTO
(Hermana Glenda)

Caminé por el desierto una jornada de canino,
y fui solamente por cansancio bajo una retama.
Allí le dije basta ya, Señor toma mi vida.
Porque yo no soy mejor que otro cualquiera.

Me acosté y me dormí, venció con la tristeza
el cansancio y el desánimo, pueden mucho en mí
pero tú me despertaste, me dijiste:

Levántate y come de mi carne.
Levántate y bebe de mi sangre.
Porque yo soy el pan de tu vida.
Levántate y come de mi carne.
Levántate y bebe de mi sangre.
Porque es demasiado largo el camino para ti.

Con la vida de tu carne y con la fuerza de tu sangre
caminé sin importarme, el daño que hace el sol.
y sin querer mirar atrás, volví a mi ciudad
a ser profeta de tu nombre y
a contarles lo que tú me dijiste.

 

Visite www.miscancionescatolicas.com